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Argumentos racionales y lógica informal

21 Avr 2012 - 16:58:39
Se entiende por argumento racional aquél que tiene capacidad de convencer con razones a un auditorio determinado. La teoría de la argumentación se ocupa tradicionalmente de otras materias más amplias, tales como la dialéctica y la retórica, cuyo objetivo es convencer a cualquier costo, pero no es posible abarcarlas sin oscurecer la cuestión principal que nos interesa.
Lo racional, dentro de nuestra perspectiva, no significa formal. Puede haber argumentos racionales formales e informales, de allí que se dé importancia tanto a la lógica formal como a la informal. La diferencia entre ambas radica en que la primera trabaja con verdades necesarias, heredando la verdad de las premisas hacia las conclusiones. En el caso de la lógica informal, muy por el contrario, se trabaja con verdades relativas o probabilísticas, por lo que las premisas apoyan las conclusiones, pero no de manera estricta. Esta distinción resulta fundamental dada la gran importancia de la lógica informal en los argumentos cotidianos.
De manera análoga, se distingue entre razones formales y sustantivas. Apegándose al significado en español de dichos adjetivos, se puede decir que lo formal se refiere a la forma, esto es, no profundiza en mayores detalles sobre el asunto que se trate, sino que sólo considera sus elementos más generales, más inmediatos. Es decir, la razón formal se acepta como tal, como una regla que no se cuestiona. Por ello se entiende por formal lo que se conforma a las reglas o las leyes, e incluso a veces es sinónimo de lo correcto. Un ejemplo de razón formal sería invocar los artículos constitucionales que se refieren a las libertades básicas de los ciudadanos. Por el contrario, lo sustantivo se aplica al contenido específico de la materia que se trate, como cuando analizamos un documento en cuanto a su fondo.
Otra manera de distinguir entre razones formales y sustantivas (que no es idéntica a la anterior) es afirmar que las primeras se refieren a cuestiones que no son controvertidas y por tanto pueden resolverse por el consenso social: en el sentido kantiano sería lo formal como universalizable, como independiente de lo empírico, independiente del contexto o de la persona que se trate. No confundir lo formal con la ausencia de materia en las proposiciones.
Las razones sustantivas requieren un análisis más profundo, que incluye la consideración de los valores de los individuos, la temática de que se trate y el contexto en el que se realiza la discusión.
Ejemplos de razón formal y sustantiva.
Razón formal: “No aplicar coacción para la búsqueda de los fines propios”.
Razón sustantiva: “Cada quien deberá tener oportunidad para desarrollar una capacidad madura”.
Tales ejemplos ponen de manifiesto la dificultad de distinguir entre lo formal y lo sustantivo.
1. El argumento.
1.1. Concepto de argumento.
Podemos decir, generalmente hablando, que toda razón es un argumento, siempre que trato de explicar el por qué de cualquier acción o decisión estaré dando una razón para ello, y por tanto, construyendo un argumento.
Es posible afirmar que el razonamiento consiste en un proceso mental por medio del cual damos “buenas razones” para que se acepte la consecuencia que proponemos. En otras palabras, se trata de demostrar que una conclusión debe aceptarse porque existen “buenos motivos” que señalan su veracidad.
Cuando dicho proceso mental se expresa mediante el lenguaje, recibe el nombre de argumento. Por tanto, un argumento se entiende como la expresión en palabras (habladas o escritas) de un razonamiento.
Para aterrizar estas ideas, presentamos a continuación algunos ejemplos:
“Tengo que reservar dinero para mis gastos personales porque me lo merezco por ser el jefe de familia”.
“Tengo que reservar dinero para mis gastos personales porque yo trabajo”.
1.2. Estructuras lógicas elementales.
Es importante estudiar algunas estructuras de lógica simbólica elemental, con el fin de tener una base para poder evaluar los argumentos, sin caer en errores básicos muy comunes. El estudio será mínimo, puesto que estaremos trabajando con argumentos de estructura simple, dejamos los argumentos complejos para quienes quieran estudiar el tema con más profundidad.
La relación de implicación.
Se dice que la premisa P implica a la premisa Q, si y solo sí, no es posible que P y no Q sean ciertas al mismo tiempo. Esto es, si P es una condición suficiente para que se presente Q. Esto se denota como P --> Q.
No hay que dejarse engañar por la aparente simplicidad de esta definición, pues es motivo de errores muy frecuentes en la práctica. Los ejemplos que se dan en los libros de lógica son a veces fatales para el principiante.
Lo más importante aquí es no querer decir nada más que lo que la definición dice, esto es, ante cualquier duda, mejor recurra a la definición. Otra recomendación es que no trate de usar sus conocimientos de matemáticas, pues las reglas de las matemáticas no son compatibles con las de la lógica.
Normalmente se deben usar las implicaciones combinadas con las premisas para obtener otras premisas o implicaciones derivadas. Pero hay que recordar siempre que si una implicación se obtuvo con el apoyo de una premisa P cualquiera, entonces su verdad queda sujeta a la verdad de tal premisa. Si de repente P dejara de ser cierta, nuestra implicación derivada quedaría destruida. Es fácil obtener implicaciones de premisas, pero también es fácil que dejen de ser válidas, por lo que muchas veces la derivación de implicaciones se vuelve trivial o inútil.
No confunda implicación con causalidad, el que P implique a Q no es lo mismo que P sea la causa de Q, de hecho, Q puede ser causado por cualquier otra cosa que no sea P.
La conexión P implica Q surte efecto mientras no aparezcan otras cosas que perturben la conexión. Si apareciera cualquier R, que implicara no Q, no se podría asegurar que prevalecerá el impacto de P sobre Q.
Cuando P implica Q es cierto, o se asume como cierto, entonces se dice que P es condición suficiente para Q, o viceversa, que Q es condición necesaria para P. Esto facilita convertir símbolos en argumentos y viceversa.
Cuando use la relación de implicación (P --> Q) en sus argumentos recuerde lo siguiente: si P es cierto, se sigue que Q es cierto; si P es cierto se sigue que no Q es falso; si P es falso, no se puede concluir nada sobre Q.
Cuando se parte de una premisa cualquiera P, se sigue que Q --> P, para cualquiera que sea Q. Lo único que hay que recordar es que esto es cierto bajo la condición de que P es cierto. En otras palabras P --> (Q --> P) es un teorema o tautología de la lógica simbólica. En lenguaje cotidiano podríamos decir que si P es cierto, se sigue que cualquier otra cosa que sea cierta debe ser considerada condición suficiente para P.
Finalmente, P implica Q es equivalente a no Q implica no P, así que; si no Q es cierto se sigue que no P es cierto, si no Q es cierto se sigue que P es falso; si Q es cierto, no se puede concluir nada sobre P.
Ejemplo 1: Tener una profesión es un objetivo esencial en la vida.
Ejemplo 2: “Si haces la tarea te premiaré”.
La cadena de implicaciones.
Si P implica Q, y Q implica R, entonces P implica R.
Esta cadena es muy útil para argumentar, pues permite saltar de una premisa a otra sin mayor dificultad.
Ejemplo: Si tengo dinero pago la renta, y si pago la renta no tengo problemas con el dueño, por tanto, si tengo dinero no tengo problemas con el dueño.
La conjunción.
Se escribe como P & Q, y significa que tanto P como Q son ciertas al mismo tiempo.
De inmediato se infiere que si es cierto P & Q, entonces es cierto P, y es cierto Q. A esto le podemos llamar “regla de simplificación”.
Si tenemos la relación P implica Q & R, sabemos que siempre que se dé P se darán tanto Q como R, y que no es posible que sea cierto P y no se den Q y R. De aquí se infiere que cuando es cierto P no son posibles: Q y no R, no Q y R, y, no Q y no R.
Ejemplo 1: Si se aumentan los impuestos habrá más dinero en el presupuesto público y un mayor gasto social.
Es importante que ambos efectos se den de forma simultánea, pues en los argumentos cotidianos no sería lo mismo decir que P implica Q, y aparte de esto, P implica R, que afirmar categóricamente que implica tanto a Q como a R, pues los efectos podrían estar desfasados en el tiempo. Esto es un ejemplo de un tema que veremos más adelante: no hay correspondencia clara y completa entre la lógica simbólica y la vida real.
Ejemplo 2: Si hay inflación se reducen los salarios reales y baja el poder adquisitivo del dinero.
La disyunción.
Se escribe como P ó Q, y significa que es cierto que P o es cierto que Q, pero no los dos al mismo tiempo. Esto es útil para establecer alternativas que se excluyen entre sí.
De inmediato se infiere: si es cierto P es falso Q, si es falso P es cierto Q, y no es posible que P y Q sean falsos al mismo tiempo.
En el contexto de la lógica informal nosotros recomendamos usar el símbolo ó en el sentido exclusivo, por ser más consistente con el lenguaje habitual. Por consiguiente: P implica no Q, no Q implica P, y en concordancia, no puede ser que P y Q al mismo tiempo. Todo esto significa la equivalencia entre P y no Q, esto es, que P <--> no Q.
Si tenemos la relación P implica Q ó R, sabemos que siempre que se dé P se darán Q o R como alternativas excluyentes, y que no es posible que sea cierto P y no se den Q o R. De aquí se infiere que cuando es cierto P no son posibles: Q y R, y, no Q y no R.
Por fin, si P implica Q ó R, y sabemos que es cierto Q, entonces R no es cierto y viceversa. También, si R es cierto entonces Q no es cierto y viceversa.
Ejemplo 1: Para aumentar el gasto social (en X cantidad) tendremos que aumentar los impuestos (en X) o aumentar el déficit fiscal (en X).
Es importante que Q y R se excluyan, para que no sea posible Q y R al mismo tiempo. Esto es evidente en el teorema lógico P --> (Q ó no Q), pues es claro que Q se excluye con no Q. Otro teorema importante es que P --> (P --> Q) ó (P --> no Q).
Ejemplo 2: Hay dos políticas posibles en que nos podemos concentrar para mejorar la salud pública; una es educar a la gente, la otra es aumentar los servicios de cobertura de salud.
Ejemplo 3: Sea S el gasto social y P el presupuesto. Entonces se sigue que un cambio en el presupuesto provocará un cambio en S proporcional, o bien un cambio en S menos que proporcional, o bien, un cambio en S más que proporcional.
Sobre la negación de las implicaciones.
La lógica simbólica está diseñada para afirmar implicaciones, no para negarlas. En lógica simbólica, la negación de una implicación (no (P --> Q)) es lo mismo que afirmar P & no Q, lo cual no significa lo mismo que la negación de una implicación en el lenguaje cotidiano, que lo único que afirma es que P no es una condición suficiente para Q, dejando abiertas todas las posibilidades de la relación entre P y Q.
Ejemplo: Si digo “No es cierto que al caerme me lastimo”, no se sigue que me caigo y no me lastimo, como sugeriría la lógica simbólica, sino que caerse y lastimarse (P&Q), caerse y no lastimarse (P& no Q), no caerse y lastimarse (no P&Q) y, no caerse y no lastimarse (no P& no Q) siguen siendo todas posibles.
Puesto que se sigue, propiamente, que (P& no Q) es posible, y para demostrarlo basta con mostrar un caso en que ambas cosas han sucedido al mismo tiempo, se concluye que la verdad de (P& no Q) es prueba de la premisa original, esto es, que no es cierto que P --> Q.
De aquí se sugiere al alumno que, si pretende usar lógica simbólica para los argumentos cotidianos, no la use cuando se inserten argumentos negando una implicación, y si aparecen dentro de la derivación, no trate de seguir adelante con ella.
Ahora bien, el conjunto de posibilidades entre P y Q, cualquiera que sean esas premisas, define cuatro diferentes contextos de análisis, mutuamente excluyentes, también conocido como “todos los mundos posibles”. Si P&Q son ciertos, entonces se sigue que no es cierto que P --> no Q. Si P & no Q son ciertos, entonces se sigue que no es cierto P --> Q. Si no P & Q son ciertos, entonces se sigue que no es cierto que no P --> no Q. Finalmente, si no P& no Q son ciertos, entonces se sigue que no es cierto que no P --> Q.
Se concluye que siempre que se parta de dos premisas cualquiera, se sigue la negación de alguna implicación. La relación contraria no es correcta en la argumentación cotidiana, a pesar de serlo en lógica simbólica.
1.3. El argumento según la lógica formal.
Un enunciado a es consecuencia lógica de los enunciados A, B,...Z, si y sólo si siempre que A, B,...,Z, sean verdaderos, necesariamente el enunciado a será verdadero; es decir, cuando no se puede dar el caso de que A, B, ...Z sean verdaderos y el enunciado a falso.
Veamos una aplicación:
Premisas:
1. Todos los metales se dilatan por el calor. ( V )
2. El oro es un metal. ( V )
De aquí, queremos obtener la siguiente conclusión:
3. El oro se dilata por el calor. ( V )
Estos argumentos lógicos estrictos son también conocidos como argumentos válidos. Esto es, son válidos en cuanto a su forma. Cabe distinguir tales argumentos válidos de aquellos que son meramente consistentes o posibles, aunque de ello no se sigue su corrección de manera mecánica y necesaria. Un argumento será consistente si, siendo las premisas verdaderas, la conclusión puede ser verdadera, por ejemplo:
“Alguien quería obtener un título profesional con el fin de conseguir un trabajo mejor remunerado. Sabemos ahora que tiene un trabajo mejor remunerado, por tanto, se concluye que obtuvo su título profesional”.
Todo argumento formal posee dos aspectos fundamentales:
1. Quien enuncia un argumento afirma que si los enunciados antecedentes se cumplen, también se cumplirá la consecuencia.
2. Al mismo tiempo afirma que los enunciados antecedentes son verdaderos.[1]
Ejemplo 1:
“El ornitorrinco es un mamífero, y todo mamífero tiene ubres para amamantar a sus crías, por lo tanto, el ornitorrinco posee ubres que le sirven para amamantar a sus crías”.
Ejemplo 2:
“El Estado incluye la justicia social, pues el Estado se constituye para el beneficio de la sociedad, y este beneficio social incluye la justicia social”.
1.4. El argumento según la lógica informal.
Dentro de la lógica informal o discursiva, si bien el punto de partida puede ser más o menos el mismo que el de la lógica formal, esto es, la argumentación consiste en formular razones para convencer a un sujeto o público involucrado, el contenido específico del proceso de argumentación se modifica. Así, el fin de la argumentación no sería deducir las consecuencias de las premisas, sino producir o acrecentar la adhesión a determinadas tesis.
Por ejemplo, si digo “no hay justicia sin legitimidad ciudadana”, la intención de tal frase dentro del discurso puede ser muy variada, desde ser un simple adorno, pasando por tener una importancia secundaria en mi argumentación, hasta ser un punto central en ella. En este último caso, especialmente, tendría que aclararse qué quiero decir con los términos usados, tales como “justicia”, “legitimidad” y “ciudadana”: distintos significados cambiarán el contenido de la frase. Por fin, habría que analizar si la relación entre la justicia y la legitimidad se está afirmando en términos estrictos, de tal manera que siempre que no hay legitimidad no hay justicia, o en términos probabilísticos, lo cual significaría que podría haber muchas excepciones en la relación que se quiere establecer, lo que nos llevaría al estudio de todas las posibles excepciones o por lo menos las más comunes.
La pretensión esencial del acto de argumentar es que entre ambos tipos de contenidos proposicionales, entre premisas y conclusión, se da una relación R cuyo reconocimiento por parte del oyente volverá para él más aceptable la conclusión. Esa relación R puede ser una relación fuerte de consecuencia deductiva, monótona (es decir, que el agregado de ninguna información suplementaria puede cancelar el apoyo que las premisas le dan a la conclusión) o, lo más común en las argumentaciones corrientes, una relación mucho más débil, derrotable.[2]
Los argumentos son razones, justificaciones o explicaciones que sustentan una idea mayor o principal. Es también común encontrar escritos que presentan proposiciones que se desprenden de una idea mayor o principal y ponen de manifiesto sus consecuencias. Este tipo de proposiciones constituye una estructura derivativa del escrito o discurso.
En todos los casos al núcleo del escrito se le denomina tesis, conclusión principal o esencia del ensayo, puesto que las demás ideas cumplen la función de argumentar.
Cuando ningún participante en el proceso argumentativo, que haya asentido a las afirmaciones o normas admitidos en el comienzo, pueda negar su asentimiento a ningún otro paso posterior sin contradecirse a sí mismo, se habla de una “argumentación válida o concluyente”. Por ello es tan importante mantener la coherencia de argumento en argumento, pues cuando uno afirma algo se compromete con la verdad de sus premisas. Por supuesto, en la práctica puede ser un poco difícil el construir una argumentación que cumpla tales características, pero resulta un modelo interesante para entender el proceso de discusión.[3] Veamos algunos ejemplos:
“Si los filósofos siempre tienen razón, entonces no vale la pena discutir lo que dicen, porque si siempre tienen la razón no tenemos nada que criticar, y si no tenemos nada que criticar, no vale la pena discutir lo que dicen”.
“He estudiado lógica, puesto que si no hubiera estudiado lógica no habría salido bien en filosofía. Y resulta que he salido bien en filosofía”.
“Carlos es un buen filósofo, por tanto debió leer a Aristóteles”.
1.5. Argumentación y persuasión.
Hay que distinguir la argumentación de la persuasión o disuasión, esto es, el simple convencimiento sin razones de fondo. Si bien, en la teoría de la argumentación se mezclan ambas cuestiones, pues son formas válidas de tratar de convencer a los demás, para los propósitos de nuestro trabajo es importante mantener la distinción, y reservar el término “argumentación” para las estrategias discursivas que no recurran a la persuasión o la disuasión.
Razonar y persuadir.
En relación con la base de argumentación figuran los considerados objetos de acuerdo: los hechos (observables, supuestos, convenidos, posibles o probables), la verdad y las teorías, las presunciones (asociadas al concepto estadístico o cultural de normalidad), los valores (abstractos o concretos) y las jerarquías de valores o axiologías.[4]
Esta base nos brinda criterios más o menos concretos para definir si un acuerdo es o no racional, ayudando a distinguirlo de la persuasión, sin perder por ello el realismo del análisis.
1.6. Buenos y malos argumentos.
Se dice que un argumento es bueno cuando sus premisas constituyen buenas razones para aceptar la conclusión. Así, aunque tengamos un argumento válido, esto es, que en su forma sea impecable, podremos cuestionar sus premisas y así afirmar que, finalmente, no es un buen argumento. Por supuesto, quien enuncia un argumento normalmente cree en sus premisas, a no ser que esté tomando la discusión a chiste, por lo que para quien lo enuncia su argumento siempre será convincente.
Podemos decir que hay argumentos válidos inaceptables y que hay argumentos no válidos aceptables. Tenemos, por tanto, malos argumentos válidos y buenos argumentos no válidos. También sabemos que todos los argumentos no válidos tienen algún defecto, no obstante, hay que aclarar que esto no quiere decir que su conclusión sea equivocada, o que sea inútil, muy por el contrario, puede contener un germen de verdad.
Así, el análisis de un argumento puede ser dividido en dos partes. La primera es que la conclusión “se siga” de las premisas, entonces decimos que el argumento es válido, esto es, es válido en cuanto a su forma. La segunda, la cuestión crucial en la lógica informal, es que el argumento sea convincente, esto es, que las premisas nos convenzan para aceptar la conclusión.
No interesa tanto la validez o no de los argumentos, sino que sean buenos o malos. O sea, estamos interesados en los argumentos que nos convenzan de forma racional. El que un argumento sea válido ayuda a que nos convenza, pero no nos asegura que sea razonable. En cambio, hay argumentos de otro tipo, como los de analogía, inductivos, sobre causas o de autoridad, que no garantizan la verdad de la conclusión (o sea que son inválidos) pero sin embargo, son muy útiles para elaborar buenos argumentos, esto es, argumentos que sean razonables.[5]
Toda prueba admitida y reconocida por la comunidad científica es un buen argumento. También lo son aquellos argumentos que encuentran respaldo a través del consenso social. Por lo demás, cualquier argumento dado resultará mejor o peor según sean los contraargumentos a los que pueda verse expuesto en su marco discursivo.
Ejemplos de argumentos buenos y malos.
También se puede hablar de “argumentos efectivos”, que serían los que producen un mayor grado de credibilidad en el receptor, con independencia de que sean argumentos buenos o malos.
Es importante distinguir los tipos de razón que se van a emplear para convencer:
Lógica inductiva.
Lógica deductiva.

2. Tipos de argumento.

Por su forma, los argumentos se pueden clasificar de la siguiente manera:
a)El silogismo o inferencia práctica:
Premisa 1: meta deseada o norma (P).
Premisa 2: argumento de causa-efecto o representación de la situación (P implica Q).
Conclusión: descripción o acción implicada por el argumento (Q).
Una inferencia práctica es el simple paso desde un conjunto de premisas hacia una conclusión, mientras el razonamiento práctico es una secuencia de inferencias prácticas ligadas entre sí. Por tanto, el razonamiento práctico puede ser representado por un silogismo derivado de otro silogismo, ligados entre sí por cadenas de inferencias. Tales argumentos pueden ser analizados en términos de su lógica deductiva.
Los buenos argumentos prácticos son aquellos que tienen conclusiones que se siguen lógicamente de sus premisas. Para construir un silogismo válido, esto es, que “se siga de las premisas”, el medio tiene que ser necesario para alcanzar el fin propuesto. Pero el que algo se siga “lógicamente”, en el sentido informal, depende del contenido de las creencias insertas en el argumento y de la amplitud de la base cultural.
Es fácil construir un silogismo práctico, pero muy difícil defenderlo de la crítica, en particular, el tema central de la economía es precisamente encontrar la combinación de medios eficientes para alcanzar un objetivo.
b) Analogías y metáforas:
En contraste con el razonamiento de arriba hacia abajo, los actores pueden percibir similaridades entre situaciones, razonando en forma horizontal o por asociación. Esto es, los actores parten de que es bueno actuar en modos que funcionaron en un primer momento, asumiendo que lo que se aplicó en una situación debería de aplicarse en un caso similar. Los argumentos que toman esta forma sacan su fuerza de qué tan similares sean las circunstancias actuales con respecto a los casos precedentes, para los cuales este tipo de argumento particular fue originalmente diseñado. Las verdades y certezas atribuidas en los casos precedentes deben ser generalizables, de tal manera que puedan resolver problemas futuros.
c) Meta-argumentos:
Los argumentos coherentes no aparecerán a menos y hasta que los actores estén de acuerdo, por lo menos en un nivel básico, acerca de lo qué están discutiendo. La resolución de los meta-argumentos incluye: la naturaleza de lo bueno o el contenido de las normas prescriptivas, el modo en que conocemos el mundo (ontológicamente), cómo se decide entre creencias competitivas, y la naturaleza de la situación presente (el contexto o marco correcto). Estos elementos deben ser establecidos en forma previa a los argumentos específicos que se usen en la decisión o acción que se discute.
En cuanto a la naturaleza de lo bueno, que puede incluir la discusión sobre cómo conocemos lo bueno y lo correcto, se pueden definir las cualidades de lo bueno, tal y como lo conocemos cuando lo vemos o lo hacemos. Así, los argumentos éticos tratan sobre cómo hacer lo bueno en una situación particular.
Los meta-argumentos sobre el contexto o marco correcto se refieren a cómo se debería entender una situación particular. Algunas veces los actores se ponen de acuerdo en cómo entender tal situación, pero, más frecuentemente, habrá diferentes interpretaciones. Por ejemplo, se podría discutir sobre si una guerra es defensiva o agresiva, si se definen y controlan las representaciones e imágenes, si se establecen más claramente los problemas relevantes, y si un argumento particular se puede aplicar o no al caso. Así, un actor luchando una guerra defensiva está respetando la ley internacional, mientras un agresor puede ser legítimamente sujeto a sanciones.[6]
3. Clasificación de los argumentos por su forma.
A continuación, para una más amplia comprensión del tema, se desarrolla otra clasificación basada en la forma de los argumentos.
3.1. Argumentos deductivos.
Los argumentos deductivos son aquellos cuya forma asegura la verdad de la conclusión, bajo el supuesto de que las premisas sean verdaderas. Por tanto, su forma lógica es decisiva. Este tipo de argumento, como ya vimos, es fundamental dentro de la lógica formal, pero también es el tipo principal de convencimiento dentro del marco de la lógica informal, pues aunque las premisas no sean estrictamente verdaderas, pueden ser suficientemente probables para ser convincentes.
Ahora bien, dependiendo de la calidad y cantidad de las premisas, la conclusión podría debilitarse, por lo que un argumento que sea lógicamente correcto, no necesariamente lleva a una conclusión probada. Así, una cadena argumentativa más larga implicará, por lo general, una menor probabilidad de que la conclusión sea verdadera. Por el contrario, si existen varios argumentos diferentes para llegar a una misma conclusión, las probabilidades de verdad se acrecentarán.[7]
3.2. Argumentos por analogía.
Junto con los argumentos deductivos, los argumentos por analogía son los más comunes en el discurso práctico. Tales argumentos se presentan normalmente de la siguiente forma:
Los x tienen las propiedades A, B, C, D.
Los y, tal como los x, tienen las propiedades A, B, C, D.
Los x tienen además la propiedad E.
Por lo tanto, los y tienen también la propiedad E.
Otra manera, más resumida, de decir lo mismo sería:
Los x son E.
Los y son como los x.
Luego, los y son E.
Los argumentos por analogía parten de la idea de que si hay cosas diferentes que son semejantes en ciertos aspectos, también lo serán en otros.
Veamos el siguiente ejemplo:
Premisa 1: Los soldados de un batallón tienen que obedecer las decisiones de su comandante para alcanzar sus objetivos.
Premisa 2: Un equipo de fútbol es como un batallón.
Conclusión: Los jugadores de un equipo de fútbol tienen que obedecer las decisiones de su comandante (entrenador) para alcanzar sus objetivos.
3.3. Argumentos inductivos.
Entre los argumentos más usados por las personas en el lenguaje cotidiano tenemos los argumentos inductivos o generalizaciones. Esto se verifica en afirmaciones tales como “los alemanes son racistas” o “las mujeres son emotivas”. La forma de los argumentos inductivos es la siguiente:
Algunos A son B.
Luego, todos los A son B.
En este caso la premisa es la generalización de un conjunto de casos particulares. Por más grande que sea el número de casos, no es posible asegurar una conclusión lógica. Así que de nuevo se presenta el riesgo de partir de premisas verdaderas y llegar a conclusiones falsas. No obstante, está claro que la probabilidad de que el argumento sea correcto aumenta cuando aumenta el número de casos. Por ello podemos asegurar con bastante certeza que el sol saldrá mañana, pues desde que tenemos memoria, eso ha sucedido siempre, de allí que no debemos menospreciar esta intuición racional que es un principio básico de la ciencia moderna y del conocimiento en general.
Por ejemplo, se pensó por un tiempo que todos los cisnes eran blancos, hasta que se descubrió que en Australia existían cisnes negros. Ahora bien, del hecho de que todas las esmeraldas encontradas hasta ahora son verdes, se puede concluir casi con total certeza, que todas las esmeraldas son verdes. El segundo argumento es mucho más razonable pues el verde debe ser una característica intrínseca de las esmeraldas, por su composición química, lo que no sucede en el caso de los cisnes.
3.4. Argumentos sobre causas.
Los argumentos sobre causas son frecuentes en las ciencias empíricas. De lo que se trata es de buscar conexiones entre fenómenos de tal modo que se pueda establecer una relación causal entre ellos. Esto es, cuando sucede A, es muy probable que suceda también B. Lo importante en este razonamiento es que exista realmente una causa que asocia un fenómeno a otro, y no que se presenten por pura casualidad, o porque hay un tercer fenómeno que explica la relación entre A y B. Al respecto, una falacia muy común, es suponer que si B sucede siempre después de A, entonces A es la causa de B. En las ciencias sociales este tipo de error es muy frecuente, por ejemplo, después de una devaluación se produce inflación, pero es claro que no podemos decir que la devaluación sea la causa de la inflación, probablemente muchos fenómenos económicos, tales como decisiones equivocadas de política económica, anteceden a una devaluación y posteriormente a un proceso inflacionario.
3.5. Argumentos de autoridad.
Los argumentos de autoridad se presentan principalmente cuando queremos presentar resultados que no son de dominio general y que dependen de alguna forma de competencia técnica o conocimiento especial. En tal caso, resulta natural basarse en lo que los expertos en la materia afirman. La forma lógica sería:
X afirma que P.
Por lo tanto, P es cierto.
Aunque estos argumentos no siempre son malos, son frecuentemente usados de manera abusiva. El siguiente es un buen argumento de autoridad:
Premisa 1: Carl Sagan dice que hay más estrellas en el universo que granos de arena en las playas de la Tierra.
Conclusión: Hay más estrellas en el universo que granos de arena en las playas de la Tierra.
4. La teoría de la argumentación.
La teoría de la argumentación ha tenido un amplio desarrollo en las últimas décadas, el cual es poco conocido por la gente común e incluso por muchos profesionales y científicos. En el marco que nos interesa aquí, la teoría de la argumentación se refiere a la ampliación del estudio de la lógica informal, considerando la existencia de diversas corrientes en su seno.
Para Johan Gille el objetivo del análisis argumentativo fue, durante mucho tiempo, “descubrir” la estructura lógica esencial de un argumento, para reducir su aspecto retórico a su forma real subyacente. Mediante esta reducción a la forma estructural esencial, los analistas podrían evaluar la argumentación y descubrir, por ejemplo, falacias y otros tipos de argumentación inválidos. Cuanto más válido era un argumento, tanto más reflejaba una realidad. Naturalmente, un proceso de este tipo requería de una representación formal, esto es, un lenguaje reducido que dejara al descubierto los movimientos argumentativos de un debate o una exposición. Ya que esta forma lingüística sólo señalaba ciertas estructuras lógicas subyacentes, y nunca las constituía, resultaba insuficiente para el estudio del argumento.
Habrían predominado tres tipos básicos de modelos argumentativos. La argumentación demostrativa, que es la que asociamos con la lógica (o “razonamiento formal”) y la argumentación no demostrativa, que se divide en dos vertientes: la dialéctica y la retórica. La dialéctica se ocupa de las maneras de llegar a una conclusión a través de la deliberación o el debate con miras a adquirir conocimientos nuevos. La retórica, mientras tanto, se ocupa de las maneras de crear adhesión a una opinión a través de la oratoria pública con el objetivo de hacer actuar al oyente (o por lo menos crearle disposición para actuar).[8]
De acuerdo con Luis Vega, la llamada teoría de la argumentación viene a ser en realidad un campo de estudio no bien definido, en el que se entrecruzan motivos e intereses dispares (lógicos, metodológicos, lingüísticos, retóricos, filosóficos o incluso educativos), además de varios programas (críticos, discursivos, cognitivos, expertos).[9]
Entre las teorías principales está la de Toulmin (relativa al análisis de discursos reales), la nueva retórica que pretende estudiar las técnicas discursivas que nos permiten inducir o incrementar la adhesión intelectual a las tesis presentadas para su asentimiento, y la pragmadialéctica que tiene por objeto la resolución de diferencias de opinión, con el interés de llegar a un acuerdo razonable con el antagonista, no tanto en persuadirlo.
5. Argumento político.
La principal característica de los argumentos políticos es que se sitúan en un contexto social determinado.
Pero nuestro propósito no es analizar el argumento político tal cual aparece en la realidad, pues ello nos llevaría a distraernos de nuestro objeto. El desafío consiste en crear y evaluar argumentos políticos que sean lógicamente entendibles y analizables, sin perder el contacto con la realidad en el intento.
Ahora bien, del hecho de que los argumentos políticos cotidianos contengan indudablemente elementos emotivos o persuasivos no se infiere que no se pueda utilizar la lógica en el debate público. Muy por el contrario, dentro del debate público tendremos que ser especialmente cuidadosos en el análisis para separar, en la medida de lo posible, los elementos persuasivos de los auténticamente racionales. La finalidad sería realizar una argumentación política mucho más lógica, en el sentido formal e informal, para que los resultados obtenidos puedan ser validados imparcialmente, esto es, puedan ser aceptables desde un punto de vista independiente.
5.1. Clasificación de los argumentos políticos.
Los argumentos políticos pueden ser clasificados en cuatro categorías ideales que varían en cuanto a su contenido: práctico-instrumental, científico, ético y de identidad. Es correcto agregar a la lista el argumento por analogía, pero no es necesario redundar en cuestiones que hemos estudiado anteriormente. Los argumentos complejos pueden requerir de varios de estos tipos encadenados.[10]
a) Argumentos prácticos.
Los argumentos prácticos o instrumentales incluyen creencias acerca de las relaciones de causa y efecto entre los individuos: tienen que ver con cómo se hacen las cosas en el mundo social
Discusión del ejemplo del Tratado de Libre Comercio.
Como ejemplo de inferencia práctica tenemos:
Premisa 1: Nosotros deseamos la paz internacional (meta del actor).
Premisa 2: La mejor manera de alcanzar la paz es a través de una fuerte milicia (argumento causal).
Conclusión: Nosotros deberíamos construir una fuerte milicia (acción requerida o deseada que se sigue de las premisas).
b) Argumentos científicos.
Los argumentos científicos se refieren a las restricciones y posibilidades del mundo natural y físico, recurriendo a las leyes de la ciencia, la tecnología, o la naturaleza, según son entendidas en su momento. Tales argumentos son frecuentemente respaldados por miembros de la comunidad científica y por otras personas que invocan las leyes naturales.
Discusión del ejemplo de Chernobil.
Discusión del ejemplo de las políticas públicas (pues suponen basarse en un análisis científico, mejor conocido como “diagnóstico, así como en una planeación científica y hasta estratégica).
c) Argumentos éticos.
Los argumentos éticos se refieren a cómo actuar en una situación particular con el fin de hacer el bien, en el entendido de que el bien ha sido definido por medio del consenso cultural o un meta-argumento. Los argumentos éticos afirman que una creencia normativa o una convicción moral existente debería de ser aplicada en una situación particular. Para simplificar, de modo paralelo al modelo de la inferencia práctica, los argumentos éticos pueden afirmar la existencia de una creencia normativa ética o prescriptiva (premisa 1), luego especificar que un contexto particular es una instancia cubierta por la norma (premisa 2), lo cual implicaría, como conclusión, que para hacer el bien se debería de actuar en un modo consistente con la norma (conclusión). El argumento ético puede también ser caracterizado por el razonamiento entre casos, las similaridades y diferencias entre casos sugerirían qué es lo correcto para una nueva situación.
A continuación se presenta un ejemplo de argumento ético:
Premisa 1: El narcotráfico es un mal para el país (creencia normativa).
Premisa 2: La impunidad es una de las causas del narcotráfico (instancia de la norma).
Conclusión: Hay que establecer penalidades más fuertes contra el narcotráfico y exigir su cumplimiento (acción requerida que se sigue de las premisas).
Discusión sobre ética y sentimientos. Evitar la confusión entre método y contenido.
d) Argumento de identidad.
Los argumentos de identidad sostienen que las personas de un cierto tipo actúan en formas determinadas, con ello se pretende que la audiencia del argumento se identifique positiva o negativamente con las personas en cuestión. Los argumentos de identidad pueden aplicarse a individuos o grupos, se refieren a las características de tales individuos y lo que éstas implican en términos de sus acciones o reacciones. Un ejemplo simple es el siguiente:
Premisa 1: Las naciones civilizadas no permiten el genocidio.
Premisa 2: Nosotros somos una nación civilizada.
Conclusión: Aquellos que permiten el genocidio no son civilizados, y nosotros los civilizados, no deberíamos permitir tales prácticas.
5.2. Deliberación pública.
La deliberación pública se refiere a cómo los ciudadanos se ponen de acuerdo en las cuestiones fundamentales de la vida económica, política y social, de allí su estrecha relación con el tema de la justicia social. Esto implica estudiar el concepto de razón pública, esto es, qué bases se utilizan para establecer el consenso social. Dado que la razón pública parece ser un concepto formal, habría que ampliarlo para que incluya cuestiones sustantivas, de allí que es necesario distinguir entre razones sustantivas y procedimentales. Finalmente, el compromiso sería el último recurso para resolver los conflictos que no encuentren solución en el nivel de la razón colectiva.
a) Razón pública formal y procedimental.
b) Razón pública sustantiva.
c) Compromisos.
Apéndice de ejemplos.
Ejemplos de Argumento Público.
Esfera laboral.
1. Las plazas deben ser asignadas con base al mérito y la capacidad. [principio ético/científico] El mérito y la capacidad pueden ser determinados con criterios formales e imparciales. Las plazas deben ser asignadas con criterios formales e imparciales. [argumento ético/científico]
2. Las plazas deben ser asignadas con base al mérito y la capacidad. El mérito y la capacidad dependen del sexo, la etnia y el grupo social. Las plazas deben ser asignadas con bases que dependen del sexo, la etnia y el grupo social. [argumento ético/científico]
3. Hay que brindar oportunidades iguales para el acceso a las plazas. [principio ético] El acceso a las plazas depende del sexo, la etnia y el grupo social. El acceso a las plazas es diferenciado por sexo, etnia y grupo social. Hay que brindar oportunidades iguales por sexo, etnia y grupo social (en la medida de lo posible). [argumento ético/científico]
Salud.
4. Hay que asignar los transplantes de manera justa. [principio ético] La asignación justa de transplantes depende de criterios de eficiencia, mérito y edad. Hay que asignar los transplantes con criterios de eficiencia, mérito y edad. [argumento ético/científico]
5. Los perjuicios a terceros deben ser compensados. [principio ético] Las actividades ruidosas o contaminantes causan perjuicios a terceros. [principio causal] Se sigue que las actividades ruidosas o contaminantes deben ser compensadas (para evitar los perjuicios a terceros). [argumento ético/causal]
Políticas públicas.
6. Las políticas públicas se aplican en un territorio determinado (geográfico, político o económico). En ese territorio viven ciudadanos que no están de acuerdo con (son afectados, son perjudicados por) las políticas públicas. Tales ciudadanos inconformes ven reducido su bienestar. Las políticas públicas reducen el bienestar de algunos ciudadanos. [argumento científico]
Definición: Cuando las políticas públicas reducen gravemente el bienestar de algunos ciudadanos, se dice que son políticas públicas explotadoras.
7. Las políticas públicas explotadoras son actos irrazonables. [principio ético] Los actos son justos sí y solo sí son razonables. Los actos irrazonables son actos injustos. Las políticas explotadoras son actos injustos. [argumento ético]
Alternativa: Los actos justos son actos razonables. Los actos irrazonables son actos injustos. Las políticas explotadoras son actos injustos. [argumento ético]
8. Las políticas públicas afectan a los ciudadanos. [hecho] Cualquiera que sea afectado por un acto tiene derecho a una explicación o reclamación. [premisa viable] Las políticas públicas tienen que ser explicadas o admitir reclamación por parte de los ciudadanos afectados. [argumento deductivo]
9. Las políticas públicas afectan a (tienen consecuencias adversas sobre) algunos ciudadanos. [hecho] Cualquiera que sea afectado por las políticas públicas tiene derecho a reposición. [principio ético] Las políticas públicas exigen reposición de sus consecuencias adversas sobre algunos ciudadanos. [argumento ético/factual]
10. Las políticas públicas afectan a los ciudadanos. Cualquiera que sea afectado (posiblemente afectado) por una política pública tiene derecho a participar en la toma de la decisión correspondiente. Las políticas públicas implican la participación de los ciudadanos afectados (posiblemente afectados) en la toma de decisiones correspondiente. [argumento deductivo]
Casos específicos.
11. Surge un nuevo medicamento que cura el cáncer. [hecho] La salud pública debe cuidar la vida de la gente. [norma aceptada] La salud pública debe proporcionar el nuevo medicamento que cura el cáncer. [argumento práctico]
Nota: El argumento contrario podría insistir en las restricciones económicas.
12. La gripa es como el cáncer. [analogía] El cáncer pone en riesgo la vida. La gripa pone en riesgo la vida. [argumento por analogía]
13. Es bueno que todos desarrollen la profesión de su preferencia. [argumento ético] Las plazas universitarias por profesión son escasas. [hecho] No todos pueden desarrollar la profesión de su preferencia. [argumento ético contradictorio]
14. Hay que modernizar la infraestructura petrolera. [norma deseable] La privatización petrolera es necesaria para modernizar la infraestructura petrolera. [tesis científica] Hay que privatizar el petróleo. [argumento práctico/científico]
Nota: Para contrarrestarlo se puede atacar la segunda premisa, mostrando que la privatización es sólo uno de los posibles medios o que hay medios mejores; se podrían también privatizar algunas áreas y otras no.
15. Se dispone de una cantidad [n] de nuevas viviendas proporcionadas gratuitamente por el sector público. [hecho] Hay m (mayor que n) demandantes de las viviendas. [hecho] Las viviendas deben ser asignadas por un procedimiento razonablemente justo. [argumento ético] Una rifa con probabilidades iguales es un criterio adecuado para la asignación. [medio para el fin ético anterior] Hay que hacer una rifa con probabilidades iguales. [argumento ético/práctico]
Nota: Obsérvese lo crucial de la premisa 4. El argumento se funda en el medio adecuado para alcanzar el fin establecido en 3.
Otros posibles criterios serían: a) una lista de espera (tiempo); b) establecer la necesidad; c) capacidad de pago (una subasta, con la ventaja de que se generarían más recursos públicos para llenar otras necesidades); d) intercambio de votos (un derecho para cada uno y luego permitir la compra-venta); e) criterios de igualdad (equidad) o, alternativamente, diferenciados por grupo, localidad o tamaño de la familia; f) una combinación de algunos o todos los criterios anteriores.
Sería deseable que los afectados participaran en la decisión.
Sobre el criterio d) anterior, si hubiera 20 demandantes y 10 casas se le daría un derecho a cada uno que equivale a media casa, por tanto, cada uno tendría que conseguir su otro medio derecho en un proceso de compra-venta, de preferencia, con un arbitraje externo a los interesados.
Sobre el criterio e) anterior, los criterios de igualdad por grupo, localidad o tamaño de la familia podrían ser puramente formales. Si no fueran iguales, se tendría que dar una explicación sustantiva para la diferenciación. Pero en un caso similar, como la asignación de admisión a las universidades, los criterios de igualdad son, en realidad, sustantivos.
16. El PRI es un partido político autoritario. [premisa de identidad] Los partidos políticos autoritarios son antidemocráticos. [definición plausible] El PRI es antidemocrático. [argumento de identidad/definición]
17. El presidente ruso, Vladímir Putin, está haciendo un gobierno poco democrático. [hecho plausible] Dar el gobierno a Roberto Madrazo es como dárselo a Vladímir Putin. [analogía] Roberto Madrazo hará un gobierno poco democrático. [argumento por analogía]
18. Hay que promover la salud pública. [norma aceptada] Brindar medicamentos esenciales gratuitos o subsidiados promueve la salud pública. [medio] Hay que brindar medicamentos esenciales gratuitos o subsidiados. [argumento práctico]
19. Todos tienen derecho a alcanzar sus objetivos esenciales y razonables (que no sean prácticamente imposibles) en la vida. [premisa ética] Una profesión es un objetivo esencial y razonable en la vida. [medio] Todos tienen derecho a tener una profesión. [argumento ético]
Alternativa: Tener educación básica es (normalmente) un objetivo esencial en la vida. Todos tienen derecho a tener educación básica.
Nota: Otras sustituciones posibles son: tener la mayor libertad posible; trabajo digno; salud, agua potable, vestuario o alimentación; vivienda digna; seguridad; participar en las decisiones públicas; desarrollar su sexualidad.
Libertad de la propiedad.
20. Los empresarios son libres para administrar sus negocios. [norma aceptada] Asignar plazas es parte de la administración de los negocios. [premisa plausible, instancia] Los empresarios son libres para asignar plazas. [argumento práctico o instancia de la norma]
Nota: Obsérvese el conflicto con los argumentos de la esfera laboral.
21. Los propietarios son libres para usar o destruir sus bienes. [premisa viable] Este uso o destrucción puede perjudicar a terceros. [hecho plausible] Los propietarios son libres de poder perjudicar a terceros (en el contexto del uso o destrucción de su propiedad). [argumento deductivo]
Nota: Hay conflicto con el principio ético de que todo perjuicio debería ser compensado, esto es, cualquiera perjudicado por un acto debería tener derecho a reposición (en la medida de las posibilidades) A este tipo de derechos se les conoce como “derechos subjetivos pragmáticos”.
Obsérvese el peligro de hacer deducciones lógicas sin contextualizar el tema. En este caso la conclusión se refiere al uso o destrucción de la propiedad, el contexto lo establece el sujeto “los propietarios”.
La conclusión viola un principio fundamental de justicia, pues existe coacción implícita en el hecho de que el propietario puede amenazar a los empleados o a cualquiera que resultara afectado por el uso o destrucción de la propiedad.
22. Lo adquirido libremente en el mercado es merecido. [principio ético] Los propietarios adquieren sus propiedades libremente en el mercado. [premisa científica] Los propietarios merecen sus propiedades. [argumento ético/científico]
Nota: Este argumento se fortalece si se consideran las propiedades no adquiridas libremente, como las herencias o la llamada “apropiación original”.

[1] Sistema de Enseñanza Abierta y a Distancia (SEAD), Métodos de Investigación 2, CONEVyT, México, 1976, pp.116-121.
[2] Eduardo Piacenza. ¿Por qué ver los argumentos como actos ilocucionarios complejos? XV Congreso Interamericano de Filosofía, Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima, 2004, p. 11.
[3] Mina Paz, Álvaro. Reflexiones preliminares y lineamientos metodológicos para la meta-compresión de la teoría de la argumentación. Universidad Santiago de Cali, Colombia, 2004, parte 5, subíndices 2 a 8.
[4] Casas, Arturo. Breve propedéudica para el análisis del ensayo. Universidade de Santiago de Compostela, Santiago de Compostela, 1999.
[5] Traducido y adaptado de: Almeida, Aires. Lógica Informal. En Crítica, Revista de filosofía e ensino, dirección de internet: http://www.criticanarede.com/filos_loginformal.html.
[6] Crawford, Neta C., Argument and change in world politics, Cambridge University Press, Cambridge, 2002, pp. 17-20.
[7] Traducido y adaptado de: Almeida, Aires, op. cit.
[8] Gille, Johan. Pautas argumentativas en el diálogo espontáneo. Stockholm University, Sweden, 2001, p. 16.
[9] Luis Vega. Argumentación. En Román Reyes (Dir.), Diccionario Crítico de las Ciencias Sociales, Publicación Electrónica de la Universidad Complutense de Madrid, Madrid, http://www.ucm.es/ucmd/publicaciones/publicaciones.htm.
[10] Traducido y adaptado de Crawford, Neta C. Argument and change in world politics. Cambridge University Press, Cambridge, 2002, pp. 23-30.
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